
Los ponis son los caballos perfectos para los más pequeños porque son su versión diminuta. Su fuerza y su altura es mucho menor, así que son más fáciles de manejar por los niños. Bajitos, regordetes y muy graciosos, con ellos aprendemos equitación y nos convertirnos en auténticos jinetes y amazonas mientras nos divertimos, sin miedo. ¿A que ser pequeño es genial?





























